Mach Point, de Woody Allen

"Cuando uno se acostumbra a un nivel de vida es dificil renunciar". Son palabras del protagonista cuando ante el se presenta la necesidad de elegir entre una vida en la que no le falta de nada, -o casi de nada-, y otra en la que solo va a encontrar el amor, -o parece que puede encontrar el amor-.
El protagonista de esta historia sabe lo que quiere, y poco a poco lo va consiguiendo. Abandona una carrera deportiva en el mundo del tenis, por que se ha dado cuenta que nunca llegará a ser un Agassi, y va en busca de una oportunidad que le ayude a salir de ese callejón sin salida en busca de mejor fama y mejor sueldo. Lo encuentra cuando enamora a la hija de un millonario y se casa con ella. Pero su búsqueda no termina ahí.
Si dejamos de lado los demás detalles que nos cuenta la película y que os invito a descubrir por vosotros mismos, creo que la cinta retrata a la perfección un tipo de persona que siempre ha existido pero que parece abundar más hoy en día. En unas sociedades como las nuestras en las que nadamos en la superabundancia todavía nos queda fuerza para el deseo de más, pero esa sed insaciable no da razón de ser a nuestras vidas, el corazón y los sentidos buscan por su cuenta el camino que mejor les parece, aunque sea el de la propia destrucción.
Al final parece que el mal vence, se ha enseñoreado del corazón del hombre y la mentira tiene tal capacidad de convicción que el hombre ha perdido toda posibilidad, los título de credito parecen dictar sentencia, pero...nosotros sabemos que la vida sigue más allá de donde acaban las películas, y sabemos, -la experiencia así lo confirma-, que lo que realmente hace feliz a un hombre es vivir una vida desde una verdad que le muestre lo que realmente es, y lo que está llamado a ser. En ese camino nunca estará solo.

